Reacción a noticia sobre nueva controversia por can de raza “pitbull”

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En la mañana de hoy el periódico El Nuevo Día ha publicado en su página web una nota relacionada con un caso en el que una dueña de un can está haciendo un reclamo en el Tribunal para detener la posible eutanasia de su perrita tras esta haberse escapado y ser vista por vecinos que la identificaron como de raza pitbull. El animal fue recogido y llevado al Centro de Control de Animales. La dueña, según la nota de prensa, alega que su can no es un pitbull sino de raza mixta. El Colegio de Médicos Veterinarios quiere en esta ocasión, como en tantas otras, orientar a la ciudadanía sobre el tema de la prohibición y eutanasia de perros de esta raza y sobre la importancia de la tenencia responsable de mascotas.

La Ley 158 de 1998, que criminaliza la tenencia de animales de raza pitbull, obligó a que los dueños que para ese entonces tuvieran canes de esta raza registraran a sus mascotas y prohibió la exportación, importación, reproducción y tenencia de los perros pitbulls y sus cruces e híbridos en Puerto Rico. Desde la creación y aprobación de esta ley han transcurrido casi 14 años y el debate sigue tan vivo como entonces. Cada vez que se atrapa un pitbull aunque el animal no esté vinculado a ninguna agresión, como la dueña de Lola ha alegado enfáticamente en este caso, se revive el debate de la criminalización de una raza y la eutanasia de animales que ni siquiera han mostrado ser potencialmente peligrosos.

Las pasiones que levantan estos casos y la data científica que contradice muchos de los supuestos que dieron pie a esta legislación son una muestra inequívoca de “los vicios” del estatuto que se ha intentado derogar con el propósito de hacer una ley que realmente satisfaga la necesidad de protección al ciudadano y a otros animales contra cualquier mascota que muestre conducta potencialmente peligrosa o haya agredido.

En Puerto Rico, un país cuya idiosincrasia nos lleva a rechazar la pena de muerte, así como otras medidas punitivas violentas, se han matado miles de pitbulls, mientras canes de otras razas que han protagonizado incidentes de agresión no se exponen a una pena capital. Por esto, nuevamente emplazamos a los legisladores a que atiendan con seriedad y rigor la reevaluación o enmienda a la ley vigente y vayan tras estatutos que realmente tengan como propósito regular la tenencia de animales potencialmente peligrosos, proteger a la ciudadanía y establecer responsabilidades, en lugar de criminalizar y condenar a muerte a una raza. Asimismo, es momento de que finalmente se atienda la propuesta de crear un registro de mascotas como herramienta para fomentar la tenencia responsable de estas.

Por otra parte, mientras instituciones como la nuestra y otras que buscan incansablemente impulsar legislación que atienda tanto el bienestar animal como la protección de la salud pública, muchos dueños siguen atravesando por la difícil situación de tener que defender la vida de sus mascotas aun cuando estas no hayan atacado a nadie. Aunque ninguna raza debería ser discriminada y mucho menos sin fundamento científico, para determinar si un can pertenece a determinada raza es preciso que un veterinario le realice pruebas de ADN.

Entretanto este en vigor esta ley tan controversial es muy importante que cada dueño tome todas las medidas necesarias para que su animal no esté en la calle o fuera de los límites de su propiedad, aunque entienda que este no representa peligro alguno para otros animales ni las personas. La desinformación y prejuicio que ha prevalecido con relación a este tema pone a los dueños de animales de esta raza o con fisonomía parecida en la posición de estar aún más alertas en cuanto a las medidas para evitar que su animal salga de la propiedad y pueda darse una situación tan angustiante como la que han atravesado muchos dueños de mascotas en esto últimos 14 años. Cuando nos convertimos en guardianes hemos hecho un compromiso de atender a esta mascota con la diligencia y responsabilidad que se atienden a los miembros de la familia. Somos responsables de su salud, de su cuidado y de su seguridad. Los accidentes ciertamente ocurren. A cualquier persona se le podría escapar involuntariamente una mascota, pero es imperativo reducir al máximo esa posibilidad.

También es importante que la mascota esté vacunada, de modo que, en el caso lamentable de que esta se escape y agreda a otro animal o a una persona, haya forma de garantizar la salud de los involucrados en el incidente en caso de una mordida.

1 COMMENT

  1. Esto significa q como el Service Dog de mi hijo es un perro q algunos llaman pit bull entonces el no puede compartir con ella los debo dejar en la casa y salir sola pq si alguien se antoja d reclamar q ando con ella me la quieran quitar
    Eso es como dexir q en PR son ilegales los ADICTOS y debos ponerlos a dormir o esconderloa d los q piensan q estos son altamentw peligrosos. :”( INJUSTICIA MAS GRANDE POBRE DE MI HIJO

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