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Si no es perro, es conejo

por Natalia Calderón Álvarez

 

Muchas veces quisiéramos un perro como mascota, pero el dónde o el quién nos prohíbe tenerlo. Es ahí que buscamos otro tipo de mascota que sí sea permitido.

Ya sea por su tamaño, nada de ruido o que son adorables, el conejo es una mascota ideal.

Los conejos son inteligentes y aprenden fácilmente. Para Marimar González, dueña de Twinky de 8 años, fue fácil entrenarlo. Cuenta que “le puse la cajita en la ruta que Twinky seguía al salir de la jaula y, tan pronto la encontró, hizo sus necesidades ahí. Siempre se le salen algunas bolitas de caca en el piso pero es la minoría”.

Al comienzo, Marimar utilizaba arena de gato en su caja. Al tiempo, como le subieron las encimas del hígado a Twinky, empezó a rellenar la caja con periódico ya que ciertas arenas de gato afectan el hígado de los conejos.

De acuerdo con Marimar, los conejos no se bañan.  Ella utiliza una toallita con un champú especial que evita que Twinky le de alergia y asma. Ella es alérgica a la caspa de los conejos y gatos.

El conejo es un animal frágil y su corazón es más débil que el de un perro o gato. Por eso no se recomiendan para niños.

Twinky vive en una jaula que mide 54.5” de largo x 25” de alto x 24.5” de profundidad. Por las mañanas y noches, lo sueltan de 2 a 3 horas.

“A el le gusta que le soben la cabeza pero no que lo carguen. Para sobarlo tiene que estar acostado en el piso y, mientras lo sobas, a veces te lame como diciendo gracias. Para pedirme que lo siga sobando pone su cabecita en mi mano”, cuenta Marimar de su querido Twinky.

Sobre su comportamiento, “hay días que corre toda la casa, brinca como un loco y me sigue a donde quiera. Otros días quiere quedarse detrás del futón y no es que esté enfermo sino que simplemente quiere estar acostado”.

Marimar compara a Twinky con un gato porque cuando lo llama, él responde cuando le da la gana, y a un perro porque la lame cuando ella lo soba. Cabe aclarar que no todos los conejos se comportan de la misma manera.

Hace 5 meses que Marimar adoptó un perro. El contacto ha sido mínimo entre ambos porque, “Twinky es viejito, su corazón es más propenso a ataques cardiacos y como Sam, el perro, a veces le ladra, se puede morir del susto, literalmente”.

En fin, Marimar cree que Twinky piensa que ella es una coneja gigante ya que, como muestra de amor, se le trepa en el pie.